55 años aniversario de bodas
A la luz de la tarde,
un globo dorado con el número “55”
se mece junto a la puerta.
No hay una gran fiesta,
pero la sala está dispuesta
con un cuidado lleno de ternura.
Comienza la marcha nupcial.
Un anciano empuja lentamente
una cama de hospital
hacia la sala de estar.
Sobre la cama yace su novia,
con un velo sobre el cabello,
vestida con elegancia
en tonos que armonizan.
Lleva seis meses
luchando contra un cáncer de pulmón
en etapa cuatro.
Su hija menor invita
a algunos viejos amigos
de tierras lejanas
a compartir el té de la tarde.
Nos reunimos alrededor de la cama,
alzamos las tazas,
y la risa se derrama
por cada rincón.
Observo sus manos
fuertemente entrelazadas
y siento surgir en mí
una vibración silenciosa
y profundamente honda—
el calor de un amor
conocido desde siempre,
la ilusión de que el tiempo
realmente se ha detenido.
Envejecer juntos
no es solo envejecer lado a lado,
sino la resonancia que perdura
cuando dos almas independientes
se acompañan con ternura
a lo largo de los años.
Y tú—
¿hay un amor en tu vida
por el que estarías dispuesto
a dedicar cincuenta y cinco años
a aprender a mantenerlo
cálido,
estable,
y vivo?


